Brazas en la oscuridad.
Actualizado: 6 nov 2022
Tampoco hoy me pareces atractiva, ¿Sabes qué demonios busco? ¿Sabes qué busca cualquiera de nosotros? No perdernos en caminos oscuros, queremos una farola que nos saque de las tinieblas perpetuas, que nos arrastre, que nos perdone, ¡alégrate! ¡Qué no eres mi farola! Es una carga pesada para cualquiera.
Perdóname, madre, siempre fallo padre, perdona mis malas decisiones, lo siento, amor, aún te necesito, y perdónenme, dioses, si no logro verlos; Mundo, obvia mis deudas que ya estoy muerto.
Y los muertos no quieren su perdón, quieren vivir, beber desesperados, vida derramada por la comisura de los labios mientras el tiempo se para para que sus corazones latan en sus pechos putrefactos, emocionados.
¿Acaso no veneré el triunfo insulso que se me escapa de las garras? Araño lo que quiero, mendigando un perdón que no me interesa, un amor que no existe, anhelo de mi corazón que se pudre deseando la satisfactoria atención que ya ni siquiera me salpica.
¿Cuántas veces me presenté, suplicante, ante ti, arrastrándome para beneplácito de nadie? Quiero ser juzgado con justicia, pero ella siempre evade tus labios, y nadie observa nada, y si nadie observa ¿qué existe? Nosotros no amor,
nosotros estamos muertos.
Existo desesperado, desesperado y muerto,
existe mi queja abyecta
en el silencio opresor del fracaso,
esfuerzo estéril, ira constante,
inconstante holgazanería
no quiero su perdón
es la propia vida lo que codicio.

Espero el poema sea de su agrado. Habla un poco de las frustraciones de la vida, así que te invito a comentar tus ideas sobre el tema o el poema.




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