Miento si pido que me olvides.
Tomaría tu corazón entre mis palmas y llenaría mis labios de tu sangre extirpando mis espinas de cardo; ¿quién sacará tus espinas, de mi corazón si no vuelves?

Es lo mejor, encierra mi ataúd tras la puerta del olvido, que yo, vampiro, siempre vuelvo atraído por tu dulce yugular cuando creo que late para mí.
Esconde la llave, no tengo ojos, son botones monstruosos que codician amar algo que no sea yo, estoy hambriento, no sé qué busco pero siempre recuerda que te quiero.




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