Geométricos
Prefiero pensar que somos seres no euclidianos,
dos caminos separados que flirtean
sin evadir la realidad geométrica
de su destino separado.
Busco el punto impropio
dónde los corazones se tocan,
dónde amarte no sería un error;
el infinito guarda la hipótesis de nuestra alegría
ni tuya ni mía. Nuestra.
Perecieron las flores, marchitos corazones, son trozos de carbón que no arde, en nuestro invierno, fractal perpetuo que perpetúa mi dulce, eterna amargura.
Darlo todo; presencia oculta en la curva de tu ausencia, No dar nada; tibieza de tu lejanía que parece menor dependiendo del teorema que rija lo que no somos.
Prefiero pensar que somos seres no euclidianos,
cerrar los ojos al hecho de que
fuimos dibujados paralelos,
destinados a no encontrarse.





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