Del sueño
«De noche cuando pongo mis sienes en la almohada, y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada, y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer».
Nocturno a Rosario (fragmento), Manuel acuña.
¿Qué hay en esta vida más delicioso que dormir? Por supuesto, el sexo es uno de los más interesantes y férreos contendientes. Algunas personas dicen que dormir es lo mejor que puedes hacer en una cama con ropa. No es verdad, puedes dormir desnudo. Además, el sexo puede darse incluso dentro del mundo de los sueños. Si exploras el mundo de los sueños lucidos puedes tener algunas experiencias muy interesantes. Más allá de mis perversiones, dormir es importante.
Por medio del sueño nuestro cuerpo se recupera del estrés de la vida diaria. Segregamos hormonas importantes y podemos recuperarnos. Es importante que el cerebro se relaje. Si duermes correctamente puedes llevarte mejor con las personas al estar relajado y tendrás una mejor lucidez para tomar decisiones. Reduces el riesgo de desarrollar diabetes, puedes evadir la obesidad con un mejor control de tu apetito, fortaleces tu sistema inmune y puede ayudarte con algunos problemas mentales.
Tienes que dormir entre 7 y 9 horas diarias para que estos aspectos positivos se vean reflejados en ti. Aunque no siempre se puede.
¿Alguna vez has dado vueltas en la cama sin poder dormir? ¿O te has despertado en la plenitud de la madrugada, sin poder volver a dormir? Es exasperante.
El insomnio es la falta crónica de sueño y puede darse por muchas razones. Yo no sé porque se da en mí y porque no siempre es constante. Hay periodos de tiempo en los que el insomnio aparece como uno de mis más íntimos amigos. Llevo unos cuantos días sin dormir de manera adecuada. A veces puedo levantarme muy temprano y tener energía todo él día hasta como alrededor de las 5:00 p.m. cuando me da sueño y tengo que dormir por lo menos una hora. Y tal vez esto contribuye al insomnio que por las noches me hace mirar al techo por horas.
Hace días que no puedo reconciliarme con mi sueño. Nos peleamos y mientras más lo busco él huye más de mí. A veces pienso que sólo el insomnio y el alcohol me conocen de verdad ya que a veces se presentan de la mano, son íntimos entre ellos como lo son conmigo.

A oscuras, sobre el colchón, las ideas se suceden. Pensamientos tontos. Pensamientos inteligentes. Ideas vacías. Ideas sustanciales que se me escaparán al amanecer. Algunas son fantasmas, me atormentan danzando con mis inseguridades. No le temo a la oscuridad, pero me incomoda como mis defectos se ven magnificados en esas horas de insomnio. Vengo a la computadora y rompo el silencio de la noche con mis ruidosos pensamientos. Tantas cosas en las que pensar y tan corta la noche que me abriga. No odio el insomnio, lo que detesto son los pensamientos recurrentes que la noche propicia.
En medio del collage suele sobresalir una figura femenina. A veces cuando piensas mucho en algo, en especial cuando estas cansado o con una conciencia diferente a la de siempre, descubres algo. Pensarla me lleva a descubrir cosas de mí.
A través de ella, que ya ni siquiera sé si es real, me investigo. Byung-Chul Han dijo que a través de la otredad de los demás nos encontramos, creo que lo entiendo. Entiendo que nunca se me ha dado bien el juego de la seducción. Que avancé rápido hacía Ella, hacía tantas «Ella», que en el camino no me di cuenta del destino al que me dirigía. Cuando me di cuenta ya estábamos muy involucrados, lo suficiente para que retrocediendo, más temeroso de mí que de Ella, la hiriera. Solemos herir más a las personas que más queremos, porque podemos hacerlo.
La pienso por puro gusto. Le deseo por puro gusto. Si la amé o lo hago en mis recuerdos es por puro gusto. En noches con el cielo despejado y la luna brillante escucho a los putos gatos fornicando en la azotea del vecino ¿A ella le parecerá erótico que te piense a solas en la oscuridad? Es patético, nada más, pero no lo puedo evitar. Así que pensar en ella, al menos esta noche, es un amuleto que ahuyenta mis demonios, No soy bueno amando a las mujeres.
Entonces mi mente huye de ella, de su idea, del deseo prohibido que implica. Inevitablemente a mi memoria regresa el sabor de su piel, lo dulce de su saliva. Trato de esconderla en el olvido, pero aun es tangible la sensación su espalda bajo la ropa, bajo las yemas de mis dedos. Huyendo recuerdo el sabor de tus medias en el gusto de mis palmas extendidas. Huyendo me imagino besando sus zonas ocultas; desde los recovecos de su clavícula hasta los labios. Hace algunos días la madrugada se me va en huir y volver a buscarla.
¿Sabes que hay quien se siente culpable por disfrutar del sexo? A lo mejor ya te disté cuenta que no es mi caso, pero debo confesar que esa faceta humana a veces me asusta. No es un terror subconsciente a las puertas cerradas, porque las de ella siempre permanecieron abiertas para mí. Era aterrador verla volver cada vez.
En pleno insomnio me doy cuenta de que me da miedo ser demasiado mucho o demasiado poco. ¿Sabes que me cuesta trabajo? Separar los sentimientos de la razón. Siempre pienso y le doy vueltas a una emoción hasta que esta me enreda el pensamiento. Entonces parece normal si te digo que llevo ya algunas noches enredado en ella y no sé cuándo podré desenredarme, tal vez nunca, tal vez siempre que tenga insomnio la recordare a ella sin nombre ni rostro especifico, tan sólo extrañándola en mis noches de insomnio.
Hace varios días me cuesta dormir y es en una de mis noches de insomnio cuando me da por pensar que si ella sabe cómo paso mis noches de insomnio, tal vez piense en mí, de manera voluntaria o no. Y entonces, como si fuera una maldición o un virus, ella pasará varias noches sin dormir, enredada en mí. A veces soy horrible.

Y a ti, ¿te da insomnio seguido? ¿Qué piensas cuando te pasa? Si gustas puedes comentarlo o platicarme acerca de ello.
Chao.




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