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El absurdo y obsceno acto de amar(te).

29 sept 2022
5 min de lectura
«—¿Se quema? —Sí, rápidamente. El amor es una niebla que se quema con el primer rayo de luz de la realidad.»

Charles Bukowski en una entrevista.


A veces por las noches mis demonios se sientan en la orilla de la cama. Se disfrazan de recuerdo, de anhelo y de deseo. Nunca he llegado a confundir estás cosas con el amor, así como nunca confundí borrachera con amistad.

Así qué todo este tiempo te mentí. Bueno, no desde el principio.


De poder pondría un ramo de narcisos en tus manos y en medio nueve tulipanes rojos. Prometo tres veces tres amarte siempre… aunque en esencia creo que he fallado; llevo meses fallando. Hoy escuche decir que el amor verdadero es reciproco. Entonces lo más seguro es decir que no te amo. Ni tú a mí. Jugamos tanto tiempo a querernos que nos creímos la mentira.


Los narcisos nos representan. No es un ataque, es una simple verdad: eres egoísta, nena, tan egoísta como yo. A veces yo soy peor, pero mi carisma lo oculta a los demás; de ti lo oculto mucho tiempo… o me querías bastante.


Lo más difícil que he hecho en mi vida es amar a otra persona. Miento. Lo más difícil fue hacer como que te amaba después de tanto. Hoy somos un fragmento de lo que una vez fuimos. Siempre es el otro quien tiene la culpa. Yo soy culpable por esconderme en mi armadura y cambiar para mal. Tú eres culpable de dejarme cambiar. Sabes que hace mucho tiempo que nuestra solución era huir el uno del otro. Así hasta que cambié y empecé a morder; no me gusta cuando no entiendo el juego o yo soy el juguete.


La mejor manera de olvidarte es inmortalizarle en estos escritos que no llegaras a leer nunca. Si te pongo en letras saldrás de mi cabeza cómo el pus de una pústula abierta. Vivirás a través de la mente de otras personas que no saben ni tu nombre. Serás una mera idea, de la misma manera en la que has vivido en mí por mucho tiempo. Ya no eres una mujer. A veces pienso que nunca lo fuiste, al menos no para mí. Fuiste un sueño del que desperté, ambos lo hicimos. Ninguna tortura es eterna, al menos no en esta tierra que nos acogerá el día de nuestra muerte; luego de mis jugos nutriendo la tierra no sé qué hay. Te recordaré hasta que muera, tengo la mala suerte de nunca poder olvidar, o de aferrarme a las malas experiencias, pero eso ya lo sabes.


Decir que te amo o te quiero me sabe a una triste mentira, porque no sé cómo se hace para amar a nadie, ni siquiera puedo decir que me amo a mí, aunque no me odio. A ti tampoco te odio. Te deseo. Te deseo en dimensiones que no creo que comprendas. No sólo en lo sexual, sino que quisiera estar contigo, abrazarnos o hacer cualquier memez y sería perfecto. No te preocupes, no volveré sobre mis pasos. Porque este día avancé hacía el final de nuestra historia y sé que estás de acuerdo. Las heridas, los celos, las indiferencias, las veces que te aburro, las veces que finges y todo lo demás; nada de eso tiene cariño en sí mismo.


Muy en el fondo hay algo, una chispa que perdura y que puede que no se extinga. No es amor. Es una obsesión. Es la obsesión por lo que no me pertenece ni puede ser mío. Es la razón del tiempo que pensé en tratarte de una manera que no corresponde con mi persona. Es el ardor que me acomete cuando estás lejos o nos peleamos. Es lo que duele en el pecho y me hace recordarte por ratitos. Es por eso por lo que te decepcionas de mí. Es el cadáver putrefacto y móvil de lo que una vez fue amor. Un zombi que muerde y hiede y un poquito de razón que le impele a huir de sus instintos, de tus mentiras. Hasta hoy sigues mintiendo, hablando entre las brumas del lenguaje. Ya no importa.


Te aferraste sin disculparte. Tú vives tu vida sin disculpas porque nada haces mal. Nunca dijiste nada más allá. Yo vivo la vida disculpándome de nuestros errores. Ni siquiera sé cuándo me volví un ser tan desgraciado.


Amar a otros es muy difícil. Amar a otros es más difícil cuando todos buscamos nuestra propia gloría. Amarnos es absurdo. ¿Cómo podrías dejar que alguien que es capaz de hacerte tanto daño entre y tenga esa posición privilegiada? Puede que sea la cercanía que nuestra biología quiere imponernos. Puede que necesitemos amor en esta vida. Puede que el amor verdadero, el del alma no exista y sólo extrañe tu cuerpo de formas dulces.


Yo no sé para que sirve el amor, pero sé que lo que sentimos no está ni cerca de serlo. Ya no me importas como antes ni volverás a hacerlo. A veces ya ni dueles, pero te pienso, dios, cualquier dios, sabe que te pienso. A veces eres un pensamiento matutino, no el primero de la mañana, pero si de los primeros. A veces una canción te trae envuelta en notas musicales y tristezas ajenas. A veces vienes como una incertidumbre de tu propio bienestar…


Cuando me preocupo por ti es una treta para volver a enternecerte y yo regresé a lo mismo de siempre. Sí, soy así de calculador y malvado. Cada vez creo que vale menos la pena esforzarme por ti, me dan menos ganas de tenerte atrapada en esta jaula en la que nunca te quedas; siempre regresas para que te rompa un ala antes de mimarte.


Si nuestra relación es una jaula no soy yo el cuidador, sino otro pajarillo que simplemente comparte tu cautiverio. Aquí todo es dolor.


Entonces, de mi parte te ofrezco lo único que puedo ofrecer: libertad. Hoy te ofrezco la libertad que no nos hemos dado en años. Te ofrezco la promesa ya no de que te amare por siempre, porque querernos parece una maldición mutua. Te prometo no volver a nuestra jaula. Te prometo que si vuelves no me encontraras y si preguntas por mí dirán que vuelo muy alto, tanto que no podrás ni siquiera verme. Te prometo que jamás volveré.


Enana, mis palabras no salen des desprecio. Aquí, en medio de mi soledad sé que te amo. No es un amor correcto, ni uno que merezcas. No es un amor que yo mismo merezca. Te amo, no voy a dejar de hacerlo, porque eres una quemadura en mi alma. Te amo y es por eso por lo que sé que no podemos seguir destruyéndonos así. Odio como nos hacemos sentir.


Hoy llegué a una conclusión. Es la decisión mas dolorosa de mi vida. Te amé tanto que pienso que nos merecemos la libertad. Adiós.



Espero la lectura ¿Crees que hay amor en las relaciones toxicas? Yo, como pudiste darte cuenta, pienso que si un poco, pero se va volviendo algo feo. Si quieres hablar al respecto te invito a hacerlo en comentarios o en el chat. Chao.

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