top of page

Ruptura

9 oct 2022
1 min de lectura

Actualizado: 4 nov 2022


Entonces dijo lo último que tenía por decir:


—Pensar que pensarte es lo último que me queda es un pensamiento muy triste.

Dicho esto, y antes de que pudiera responderle, se sacó de la cabeza los pensamientos donde aparecía y los puso en un frasco. La idea era dárselos, pero una vez fuera de su memoria no vio el sentido, así que los arrojó en el camino dejando que el frasco de vidrio se desquebrajara. Su contenido salpicó todo alrededor.


Fue entonces y sólo entonces cuando comprendió lo mucho que le amaba. Porque entre los pensamientos desparramados vio como se arrastraban besos no dados y charlas nunca empezadas. Trataban de huir de las mentiras, de los nopasanada que volaban y trataban de poner sus afiladas garras sobre ellos. Y los añoró y quiso salvarlos, pero eran demasiados.


Los buenos momentos, grandes y musculosos, luchaban contra los reproches y las emocionesofocadas que con sus azules manos muertas los arañaban. Luchaban fuertes, pero las emocionesofocadas atacaban en hordas y eran muchas; el tiempo que pasó era insignificante, pero seguía pariendo inseguridades que devoraban las memorias y lo que pudo ser. ¿De quién eran hijas? ¿También eran sus vástagos?


Vio el sufrimiento corriendo por la calle atormentando al poco amor que quedaba entre los dos. El cariño mutuo, despellejado, se arrastró por el suelo, llorando hasta que lo encontró un grupo de nopasanada y lo devoró.


Quiso detenerle, que no se fuera. No le oyó, pues una vez que lo sacó de su pensamiento dejó de sufrir, pero también eliminó su existencia y fue invisible a su vista.



Les dejó este pequeño cuento que he estado desarrollando

 
 
 

Comentarios


Publicar: Blog2_Post

Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

  • Twitter
  • Instagram

©2021 por La ataraxia de Roberto. Creada con Wix.com

bottom of page